Este artículo es para cuando ya estás dentro de una sesión por videollamada integrada. Si todavía no la iniciaste, empezá por ahí.
Cómo se ve la pantalla
Una vez adentro tenés el video en el centro y, a los costados, los paneles de trabajo de Sesium. Hay cuatro — Preparación, Notas, Transcripción y Sesium IA — y cada uno vive en una de las dos columnas: preparación y notas a la izquierda, transcripción y Sesium IA a la derecha. Entran hasta dos paneles apilados por columna. El nombre del paciente se ve en la píldora de arriba del video; para copiar el link de la sala usá el botón Invitar de la barra de controles. El chat con el paciente ya no es un panel — es aparte, ver "Chat de texto con el paciente" más abajo.
- Preparación — las notas de preparación de esa sesión (lo que antes era el "brief").
- Notas — un editor de texto para tus observaciones en vivo. Cada vez que empezás un renglón nuevo, Sesium lo marca con el minuto de la sesión y muestra un pequeño enlace de tiempo a su derecha; al tocarlo, se abre sola la Transcripción en su columna y la lleva a ese momento (si ya estaba abierta, no se mueve de lugar). Editar un renglón no cambia su minuto. Con Ctrl+Enter seguís en el mismo renglón (mismo minuto) en lugar de empezar uno nuevo. Podés dar formato con títulos, negrita, listas y más desde su barra de herramientas, igual que en las notas de preparación. Tus notas se guardan solas. Si alguna no se pudo guardar, un puntito ámbar aparece sobre el botón Paneles de la barra de controles — se ve incluso con el panel de notas cerrado, y se apaga solo cuando se recupera.
- Transcripción — las frases van apareciendo mientras hablan, separadas por quién habló.
- Sesium IA — un chat para preguntarle a la IA sobre el paciente o sobre lo que vayas escuchando, sin salir de la sesión. Las respuestas están pensadas para leerse de un vistazo mientras atendés al paciente: son cortas, cuando pedís un dato puntual aparece resaltado en amarillo y el desarrollo extra (una explicación, un ejemplo, la evidencia) viene plegado en secciones desplegables — una general al final o una por cada sugerencia — que abrís tocando su título, o ignorás y seguís con la sesión. Si querés que desarrolle algo, pedíselo ("desarrollalo", "más detalle").
En computadora los paneles se manejan desde dos lugares, y cada uno hace una sola cosa:
- Para abrir o cerrar un panel, el botón Paneles de la barra de controles. Abre una lista con los cuatro, cada uno con su nombre, el lado donde está («Izquierda» / «Derecha») y un interruptor: un toque lo abre, otro lo cierra. Si la columna ya tiene dos paneles apilados, el más viejo de los dos se cierra para hacerle lugar al nuevo. Si su columna está plegada desde la pestañita del borde, el interruptor se ve apagado (porque el panel no está a la vista) y un toque despliega esa columna tal cual estaba, sin cerrar nada.
- Para moverlo de lugar, arrastrá el encabezado del propio panel: soltalo más arriba o más abajo para reordenarlo dentro de la misma columna, o llevalo hasta la otra columna para pasarlo ahí. Si soltás un panel justo encima de otro, los dos intercambian de lugar — útil cuando una columna ya tiene sus dos paneles ocupados. El único control que queda en el encabezado es la ✕, para cerrarlo. Mientras arrastrás, una etiqueta con el nombre de la sección acompaña al cursor, y si la otra columna está vacía aparece una franja Soltá acá para mudarla ahí. Si no podés arrastrar (tablet con pantalla táctil, o si te movés con el teclado), la misma lista de Paneles trae, debajo de cada panel abierto, las acciones Mover a la izquierda / Mover a la derecha y Mover arriba / Mover abajo — hacen exactamente lo mismo que el arrastre.
Arriba de esa lista está Disposición, con cuatro atajos con nombre para acomodar las dos columnas de una: Clásico (preparación y notas a la izquierda; transcripción y Sesium IA a la derecha — así arranca), Todo a la derecha (notas y Sesium IA juntos en una sola columna), Solo notas y Video grande (las dos columnas cerradas, el video ocupa todo). Si después ajustás algún panel por tu cuenta —incluido arrastrarlo—, la fila pasa a decir Personalizada — no se pierde nada, es solo el nombre de lo que estás viendo.
El ancho de cada columna se arrastra desde su borde que da al video, y cuando hay dos paneles apilados una barrita entre ellos ajusta el reparto de alto. Los anchos se recuerdan: cerrar una columna y volver a abrirla la deja como la tenías.
Si abrir un panel dejaría el video demasiado chico, su interruptor aparece apagado y la fila te dice por qué («El video quedaría muy chico»). Cerrá algo o agrandá la ventana y vuelve a estar disponible — el video es lo principal de la sala, no el espacio que sobra.
Cada columna se pliega y despliega entera, sin cerrar sus secciones: con la columna a la vista, acercá el mouse a la línea divisoria que la separa del video y aparece un chevron; con la columna ya plegada, queda una pestañita en el borde de la ventana para traerla de vuelta. Un toque le devuelve al video el ancho de esa columna, y otro la vuelve a mostrar exactamente como estaba que pliegan y despliegan esa columna entera sin cerrar sus secciones: un toque le devuelve al video el ancho de esa columna, y otro toque la vuelve a mostrar exactamente como estaba. Son otro atajo más, aparte del botón Paneles y de arrastrar el encabezado — solo en computadora.
En pantallas chicas el panel se abre con el botón de paneles de la barra y tiene tres destinos: Notas (el mismo editor con marcas de tiempo — es donde se abre por defecto), Transcripción y Chats. Dentro de Chats hay dos sub-pestañas: una con el nombre del paciente (el chat de texto con él) y Sesium IA (en azul, privado). El brief vive en el encabezado del panel: debajo del nombre del paciente ves la primera línea de las notas de preparación — tocala para desplegar el brief completo.
El panel engancha en dos alturas: arrastrá la barrita superior para pasar de ver al paciente en grande (el panel asoma) a mitad y mitad (cara y notas al mismo tiempo). Un toque en la barrita alterna entre las dos sin arrastrar. El video siempre queda visible arriba — el panel nunca lo tapa por completo.
Si hay más de un paciente en la llamada
Cuando entran varias personas del lado del paciente (por ejemplo una sesión familiar o de pareja), cada burbuja de la transcripción muestra el nombre con el que esa persona entró a la sala en lugar del genérico "Paciente" — así podés distinguir quién dijo qué. Si alguien entra sin nombre, esa burbuja sigue mostrando "Paciente".
Activar el modo «varios participantes» durante la llamada
Esto es distinto de lo anterior: es para cuando una sola cámara y un solo micrófono —los del paciente— captan a más de una persona hablando junta (pareja o familia sentada frente a la misma pantalla), no personas conectadas desde dispositivos separados.
Si ya estás en la sesión y te das cuenta de que hace falta identificar a varias personas del lado del paciente —por ejemplo, alguien se suma a mitad de la consulta—, no hace falta cortar y volver a empezar: abrí Configuración y tocá la fila Participantes. Ahí elegís cuántas personas van a estar (entre 2 y 8) y el nombre de cada una, y tocás Activar.
Al activarlo, la transcripción en vivo se corta para el resto de la sesión —lo ya transcrito hasta ese momento queda guardado tal cual— y de ahí en más la llamada se graba entera para transcribirse con diarización al finalizar, igual que si el modo se hubiera elegido desde el lobby. El panel de Transcripción te lo muestra con un aviso en vez del feed en vivo. Es un cambio de un solo sentido: no hay botón para volver a la transcripción en vivo en esa misma sesión. Los nombres y la cantidad de personas siguen editables desde la misma fila de Participantes hasta que termines la llamada, donde también ves el consentimiento de cada persona a medida que va llegando. Podés sumar personas al final de la lista y sacar del final a quien se fue de la sala, aunque ya haya dado su consentimiento.
Lo que Sesium no deja hacer, y te avisa sin guardar el cambio, son tres cosas:
- Cambiarle el nombre a alguien que ya dio su consentimiento. Su consentimiento quedó guardado en ese lugar de la lista, y dejarlo pasar significaría grabar con ese permiso a otra persona. Por eso conviene revisar los nombres antes de que cada persona confirme: una vez confirmado, ese nombre es el que va a aparecer en la transcripción y en el Análisis de sesión.
- Reutilizar un lugar que quedó libre. Si sacaste a alguien que ya había confirmado y después volvés a agrandar la lista, ese lugar no puede pasar a otra persona: o vuelve a ocuparlo la misma, o la lista queda como está. Para sumar a alguien nuevo cuando eso pasa, terminá la sesión y empezá una nueva.
- Sacar a alguien del medio de la lista. Cada consentimiento queda guardado en el lugar que ocupa la persona, así que sacar al del medio corre a los de abajo un lugar para arriba y esos permisos terminarían atribuidos a quien no los dio. Si alguien se va de la sala, sacá a la última persona de la lista; si la que se fue no es la última, dejá la lista como está — el nombre extra no rompe nada, la transcripción sólo va a mostrar a quien haya hablado.
Al finalizar una sesión en este modo, la pantalla de cierre dice "Transcribiendo la grabación…" en vez de pasar por las preguntas de verificación — la transcripción llega un rato después, ya con cada persona identificada por su nombre en el Análisis de sesión.
Quitar a alguien de la llamada
Solo aparece si tu cuenta tiene habilitada esta función (todavía no está disponible para todos). Si alguien que no correspondía quedó admitido en la sala —por ejemplo, compartiste el link por error o alguien lo reenvió—, podés sacarlo sin cortar la llamada: abrí Configuración (el engranaje de la barra de controles; en el celular, ⋯ Más) y tocá Quitar de la llamada. Se te pide confirmar y, al hacerlo, se corta su conexión en el momento y su admisión queda revocada: si esa persona vuelve a golpear la puerta, te va a aparecer el modal de admisión de siempre, como si recién estuviera llegando. Esa persona puede pedir volver a entrar desde su propia pantalla, y vos lo vas a ver como un golpe nuevo — decidís si la admitís otra vez.
Con más de una persona conectada del lado del paciente, la fila Quitar de la llamada te deja elegir a cuál de las conectadas sacar.
Si la conexión falla justo en ese momento, puede pasar que esa persona ya no pueda volver a entrar pero todavía no se haya cortado su conexión. En ese caso te aparece un aviso que dice que sigue viendo y escuchando, con el botón Reintentar. El aviso no se cierra solo: tocá Reintentar hasta que te confirme que quedó fuera de la llamada. Si lo cerraste antes, volvé a usar Quitar de la llamada, que también reintenta. Si no se resuelve, finalizá la sesión.
Si no ves esta opción en Configuración, es porque tu cuenta todavía no la tiene habilitada.
Vistas de video
Podés cambiar cómo se acomodan los videos con tres botones:
| Vista | Cómo se ven los videos |
|---|---|
| Foco | Uno grande y el otro chico encima. |
| Lado a lado | Los dos del mismo tamaño, uno al lado del otro. |
| Apilado | Uno arriba del otro. Solo en celular. |
En computadora la videollamada arranca en Foco, con el paciente en grande y vos en chico, y podés elegir entre Foco y Lado a lado; en celular también arranca en Foco (podés cambiar a Lado a lado o Apilado). Cambiá a la que te resulte más cómoda —tu elección queda guardada— y no afecta la grabación.
Mover tu video chico en modo Foco
En Foco, tu video chico (el que aparece sobre el video grande) se puede mover a cualquiera de las 4 esquinas de la pantalla: arrastralo con el dedo o el mouse y soltalo cerca de la esquina donde lo quieras dejar. La posición elegida queda guardada en ese dispositivo para tu próxima videollamada.
La píldora de estado
Sobre el video, siempre arriba a la izquierda, hay una píldora con la grabación, el tiempo de sesión, la hora actual y el paciente (y, cuando corresponde, el indicador de calidad de conexión y el candado de seguridad — ver más abajo). El nombre del paciente ocupa todo el ancho que haya disponible; solo si de verdad no entra se recorta, y podés pasar el mouse para leerlo completo. Es solo información: no hay botones sueltos flotando sobre el video.
Mi video, volumen y zoom
Mi video, Volumen y (en Foco) zoom viven en el panel Vista de la barra de controles (abajo), junto con las tres vistas de video — no flotan sobre el video:
- Mi video — elegís cómo se ve tu propio recuadro: Oculto (se colapsa a un ícono mínimo), Chico (una miniatura más chica, para dejarle más lugar al paciente) o Normal. Es solo una preferencia de tu vista: la cámara sigue transmitiendo con normalidad al paciente, no es lo mismo que apagarla. Chico solo se ofrece en la vista Foco, que es donde tu video es una miniatura; en Lado a lado y Apilado tu video es una celda del layout y ahí solo están Oculto y Normal. La elección queda guardada en ese dispositivo. Está tanto en computadora (panel Vista) como en celular (hoja ···). Tu recuadro se ve como en un espejo, salvo cuando estás usando la cámara trasera del celular: ahí el espejo se apaga, porque estás filmando lo que tenés adelante y darlo vuelta invertiría la escena. El paciente siempre te ve sin espejar, uses la cámara que uses.
- Volumen del paciente (el paciente ve Volumen del profesional) — regula qué tan fuerte se escucha a la otra persona en tu dispositivo (no cambia nada del lado de ella, ni de la grabación). Disponible salvo en iPhone y iPad: ahí el sistema no permite ajustar el volumen desde la app (se usa el volumen físico del dispositivo), así que la fila no aparece. El volumen que elijas se recuerda en ese dispositivo para la próxima llamada.
- Zoom — solo en Foco, que es la vista que tiene un video principal sobre el cual actuar (en Lado a lado y Apilado todos los videos pesan igual, así que no se ofrece). Cada vez que lo tocás, el video grande pasa al siguiente de tres niveles: llenar la pantalla (el video ocupa todo, recortando los costados), un nivel intermedio, y encuadre completo (se ve toda la imagen sin recortar, con el fondo desenfocado rellenando el espacio sobrante). Si no tocás nada, el nivel arranca en el que mejor le queda a cada video (uno horizontal llena la pantalla; uno vertical se muestra completo, para no recortarlo). Apenas elegís uno a mano, queda guardado en ese dispositivo para la próxima llamada.
Controles de cámara y micrófono
En la barra de controles (abajo) tenés:
- Silenciar / Activar micrófono — atajo Ctrl+D.
- Apagar / Encender cámara — atajo Ctrl+E. Al apagarla, unos segundos después Sesium libera la cámara física (se apaga la luz del dispositivo): el paciente deja de verte y la cámara queda realmente en reposo, no solo tapada. Al encenderla de nuevo se reactiva sola.
- En computadora, la barra se organiza en dos grupos, separados por una línea fina: medios (micrófono, cámara y compartir pantalla) y sala (Paneles — abrir y cerrar los paneles laterales, ver arriba —, Chat — abre la ventana flotante del chat con el paciente, ver más abajo —, Vista — cómo se ve el video, ver arriba —, Configuración e Invitar). El contador de mensajes sin leer del chat viaja con el botón Chat, y un puntito ámbar aparece sobre Paneles si una nota no se pudo guardar. Finalizar queda aparte, a la derecha de todo.
- En celular, la barra es una sola isla con lo esencial: micrófono, cámara y el botón de paneles (ahí aparece el contador de mensajes sin leer del chat, y un puntito ámbar si una nota no se pudo guardar). Más opciones (···) y Finalizar quedan aparte, a la derecha de la isla. El ··· abre una hoja desde abajo con cada opción como fila con nombre y valor actual: copiar link, compartir pantalla (si el navegador lo soporta), mi video (oculto · chico · normal), volumen, zoom (en Foco), vista, fondo (sin fondo, fondo de Sesium o desenfoque, con su intensidad — el mismo control que en computadora vive en Configuración), calidad de video y cámara y micrófono. En celular, copiar link abre directamente el menú de compartir del teléfono (WhatsApp, mail, lo que tengas) si el navegador lo permite; si no, copia el link al portapapeles. Si el link todavía se está preparando, la fila lo dice y queda apagada un instante.
- Configuración (ícono de engranaje) — un único menú con las tres cosas que podés ajustar en pleno medio de la sesión: cámara y micrófono (cambiar de dispositivo, por ejemplo si conectás auriculares), fondo (sin fondo, fondo de Sesium o desenfoque — disponible tanto en computadora como en celular; en celular este control vive en la hoja ···, ver arriba; si el dispositivo no puede aplicarlo bien, Sesium lo apaga solo y te avisa con una notificación breve, en vez de mostrarte un desenfoque que no funciona — pero ese apagado vale sólo para esa llamada: como suele ser un tropiezo pasajero, la próxima vez Sesium vuelve a intentarlo solo, sin que tengas que prenderlo de nuevo; tu elección de fondo se recuerda en ese dispositivo, y lo único que la borra es que lo apagues vos) y calidad de video (de Automática a Solo audio, para ahorrar datos — salvo Solo audio, que nunca se recuerda: es una respuesta a una red mala de ese momento, no una preferencia, así que la próxima llamada siempre arranca con video). El micrófono, la cámara y la salida de audio que elijas también se recuerdan en ese dispositivo, atados al equipo y no a «lo que tenga puesto el sistema» —así, conectar unos auriculares Bluetooth más tarde no te cambia el micrófono que elegiste—; si el que habías elegido ya no está conectado, Sesium vuelve solo al de la máquina, sin trabas para entrar, y cuando ese equipo se vuelve a conectar —los auriculares Bluetooth que se cayeron y volvieron— Sesium vuelve solo a usarlo y te avisa. Vale para el micrófono («Volvimos al micrófono que elegiste») y también para la salida de audio. Si al elegir un dispositivo en la sala de espera ése resulta estar ocupado por otra app o ya no existe, Sesium abre otro que sí funcione y te lo dice con una notificación breve ("El micrófono elegido no estaba disponible. Estamos usando otro."), para que no descubras a mitad de la sesión que estás hablando por un micrófono que no elegiste. Al pie del menú, Restablecer dispositivos y calidad vuelve todo esto —incluido el volumen, aunque su control viva en Vista— a los valores de fábrica: olvida los tres equipos que tenías elegidos y, ahí mismo en la llamada, pasa el micrófono y la salida de audio a los que tenga puestos tu sistema. La cámara sigue como está hasta la próxima llamada, para no cortarte el video en el medio de la sesión.
- Vista (ícono de disposición) — todo lo que cambia cómo se ve el video: cómo se acomodan los videos, cómo se ve tu propio recuadro (oculto, chico o normal), a qué esquina lo movés, el encuadre del video grande, el volumen y pantalla completa. Los paneles laterales no están acá: son del botón Paneles. El botón siempre se ve igual, elijas lo que elijas — así podés guiar a otra persona por voz ("tocá el botón de la cuadrícula") sin que le cambie el ícono.
- Pantalla completa — desde el menú Vista o con la tecla f (mientras no estés escribiendo en un campo de texto), la videollamada pasa a ocupar toda la pantalla de tu dispositivo. Se sale con la misma tecla, con Esc, o con el control que da tu propio navegador. Si tu navegador no soporta pantalla completa (algunos navegadores de iPhone/iPad), la opción no aparece.
Si el sistema te saca la cámara en el medio
A veces la cámara deja de capturar sin que vos hagas nada: el celular pasa a segundo plano y el sistema se la queda, otra aplicación de la computadora la toma, o el dispositivo se desconecta. Antes eso era invisible — el botón seguía diciendo "cámara prendida" y del otro lado te veían congelado.
Ahora Sesium te lo dice: el botón de cámara pasa a ámbar (en vez de quedarse como si estuviera todo bien) y arriba aparece un aviso, "Tu cámara se interrumpió…" o "Tu cámara se desconectó…", según el caso. Del otro lado, tu recuadro muestra tu avatar como en cualquier cámara apagada, en vez de dejar la última imagen congelada o hacerle creer al otro que la llamada se está reconectando.
- Si otra app o el sistema se llevó la cámara, vuelve sola en cuanto queda libre (por ejemplo, al volver a Sesium desde otra aplicación) y el aviso desaparece.
- Si la cámara se desconectó, elegí otra desde Configuración → cámara y micrófono.
Mientras el botón está en ámbar, Sesium reintenta solo — no hace falta que hagas nada. Tocar el botón en ese momento apaga la cámara, igual que siempre: apagarla es tuyo y tiene que estar a un toque, incluso cuando algo salió mal. Si querés forzar un reintento, apagala y volvé a prenderla: prender la cámara después de un fallo vuelve a pedirle el dispositivo al sistema desde cero.
Sesium, además, reintenta solo un par de veces cuando prendés la cámara y el dispositivo todavía no la soltó — pasa en cualquier teléfono o computadora al volver de otra app, y es más notorio en iPhone y iPad. El primer intento a veces falla sin que eso signifique que haya un problema real.
Un detalle relacionado: si la cámara aparece apagada apenas volvés de segundo plano, esperá un segundo antes de tocar nada. Sesium no da por muerta la cámara hasta que el corte se sostiene: un parpadeo de un instante no cambia el botón ni le avisa nada a la otra persona.
Si tu micrófono se escucha bajo, o conectás auriculares en el medio
Mientras estás en la llamada, Sesium sigue vigilando el nivel de tu micrófono:
- Si mientras hablás tu voz sale muy baja de forma sostenida (te alejaste, giraste la notebook, se te bajó el volumen de entrada), aparece un aviso chico y discreto abajo: "Te estamos escuchando muy bajo — acercate al micrófono". No es un cartel grande — se borra solo a los pocos segundos, y no vuelve a aparecer todo el tiempo (hay un intervalo mínimo entre avisos). Quedarte callado escuchando no dispara el aviso: el sistema mira los momentos en que hablás, no el silencio.
- Si el problema no se arregla y el aviso discreto vuelve a hacer falta, Sesium deja de insistir de a ratitos y pasa a un aviso fijo arriba de la llamada: "Te venimos escuchando bajo hace un rato — acercate al micrófono o probá con otro". Ese sí se queda a la vista, con un botón para pasar a otro micrófono si tenés uno conectado, y con la ✕ para cerrarlo si ya sabés que está bien así. Se va solo en cuanto tu voz vuelve a un nivel sano y sostenido — no hace falta que toques nada. La razón de que exista: un micrófono muy bajo durante toda la sesión deja el texto de la sesión incompleto, y un aviso que se borra a los pocos segundos se puede no ver muchas veces seguidas.
- Si conectás unos auriculares (o cualquier micrófono nuevo) ya adentro de la llamada, aparece un banner arriba: "Conectaste {nombre del dispositivo} 🎧 — ¿querés usarlo como micrófono?" con dos botones, Usar y Seguir con el actual. Lo mismo pasa si conectás una cámara nueva (una webcam USB, un dock con cámara): el banner pregunta si querés usarla como cámara. Sesium nunca cambia el micrófono ni la cámara solo — vos elegís. Si no tocás nada, sigue con lo que ya tenías. Si conectás un equipo que trae micrófono y cámara a la vez, el banner ofrece primero el micrófono (la cámara queda a un toque en Configuración → cámara y micrófono).
- Ese banner aparece una sola vez por dispositivo en cada llamada: si lo cerrás, ese dispositivo no vuelve a preguntarte, aunque se desconecte y se vuelva a conectar. Y si desenchufás el dispositivo mientras el banner sigue abierto, el banner se cierra solo en vez de quedar ofreciendo algo que ya no está. Tampoco vas a ver el banner por aparatos que ofrece el sistema operativo por su cuenta, sin que vos enchufes nada: el caso típico es una Mac con un iPhone o un iPad cerca, que macOS publica como cámara y micrófono y hace aparecer y desaparecer solo, según el teléfono se bloquee, se despierte o se aleje. Si igual querés usar el iPhone como cámara o micrófono, elegilo a mano en Configuración → cámara y micrófono: ahí están listados todos, sin filtrar.
- Para saber qué micrófono está activo en cualquier momento, fijate en Configuración → Micrófono: la fila muestra el nombre del dispositivo en uso (por ejemplo, "Auriculares JBL") como su valor, sin necesidad de entrar a elegirlo.
- Si justo después de conectar unos auriculares el nivel cae de golpe, el aviso de "te escuchamos bajo" se vuelve más específico: "¿Te pusiste auriculares? Estás hablando por el micrófono de la notebook — tocá acá para cambiar" — tocalo para cambiar al micrófono nuevo sin abrir ningún menú.
- Si usás auriculares Bluetooth con micrófono, algunos modelos bajan la calidad del micrófono mientras lo usás (el auricular pasa a un modo de "manos libres" con menos definición y la voz suena como por teléfono). Cuando Sesium lo detecta te avisa una sola vez: "Tus auriculares Bluetooth están limitando la calidad del micrófono. Si tenés la computadora cerca, su micrófono puede sonar mejor." Es informativo, no una indicación: si estás lejos de la computadora, el micrófono del auricular —que está al lado de tu boca— puede seguir siendo la mejor opción. Si querés probar el otro, cambialo desde Configuración → cámara y micrófono.
- Con la salida de audio (por dónde escuchás) Sesium sí actúa solo, porque dejarla en los parlantes mientras hablás por el micrófono es lo que genera eco: si conectás auriculares y no habías elegido una salida a mano, pasa el sonido a los auriculares y te lo avisa ("Cambiamos la salida de audio a …"). Si la salida que habías elegido a mano desaparece (desenchufaste los auriculares), vuelve a la del sistema para que nunca te quedes sin escuchar. Dos aclaraciones: si lo que enchufás es un monitor, una TV o un dock (HDMI, DisplayPort), Sesium no pasa el sonido ahí — conectar una pantalla no es pedir que la sesión suene por sus parlantes; si querés usarlos, elegilos a mano en Configuración → cámara y micrófono. Y en Firefox el navegador no deja que una página elija la salida de audio, así que Sesium no la cambia ni te avisa: ahí la salida se elige desde el sistema operativo. Safari en Mac sí deja elegirla, pero solo justo después de que toques algo en la página: si a mitad de la llamada se apagan o cambian los auriculares que usabas y dejás de oír a la otra persona, recargá la página — la llamada se retoma sola.
- La fila de salida de audio muestra por dónde estás escuchando de verdad, no sólo lo que elegiste. A veces el navegador no puede usar la salida pedida —unos auriculares Bluetooth que se reconectaron con otro nombre interno, un dispositivo que dejó de existir— y hasta ahora eso pasaba sin que nadie se enterara: el menú seguía mostrando tildado un dispositivo que no estaba en uso. Ahora, cuando eso pasa, la llamada sale por la salida que tenga puesta tu computadora, y el menú lo dice: la fila de Configuración → Salida de audio muestra Salida del sistema seguido del nombre de ese equipo, y en la lista queda tildada esa opción, rotulada Salida del sistema debajo del nombre. Lo mismo si nunca elegiste una salida a mano. Si el dispositivo que querías sigue conectado, volver a elegirlo ahí mismo suele resolverlo.
Ventana flotante
En computadora, con Chrome o Edge, si cambiás de pestaña o de programa durante la llamada, se abre sola una pequeña ventana aparte que queda siempre visible por encima de las demás ventanas — así no perdés de vista al paciente aunque te vayas a mirar otra cosa (por ejemplo el historial del paciente en otra pestaña). No hay que tocar ningún botón: es automática. La ventana flotante muestra el video del paciente (con tu propia cámara como miniatura en una esquina, si la tenés encendida) y tres botones: silenciar/activar micrófono, apagar/encender cámara y volver a la llamada.
Para cerrarla, volvé a la pestaña de la videollamada, tocá el botón de volver dentro de la ventana flotante, o cerrala como cualquier otra ventana — la videollamada sigue funcionando normalmente en la pestaña original.
Si alguien bloquea la pantalla del celular
En celular, si vos o el paciente bloquean la pantalla o cambian de app durante la videollamada, puede que el navegador corte la captura de audio en segundo plano (pasa sobre todo en iPhone y iPad). Cuando eso ocurre de verdad, al volver a la app aparece un aviso que dice de qué lado fue el corte y cuánto duró. Si el corte fue en tu dispositivo dice "Sin grabación durante 48 s" (mientras tu navegador estuvo dormido no se grabó nada, de ninguna de las dos voces); si fue en el del paciente, "Sin audio del paciente durante 48 s". Lo vas a ver tanto en vivo como después, en la revisión de la sesión.
Si cambiar de app no cortó nada — que es lo más común — no aparece ningún aviso y la transcripción sigue como si nada. Los cortes de menos de 3 segundos tampoco se avisan: son parpadeos que no se llevan ni una palabra.
Además, el video de esa persona deja de mandarse mientras está fuera de la app (el celular no genera imagen en segundo plano, y seguir enviándola solo gastaría batería y datos). Del otro lado, en vez de quedar una foto congelada que parece en vivo, el recuadro lo dice: "{nombre} cambió de app". Es un estado normal, no una falla — la llamada no se corta ni intenta reconectarse, y el audio sigue funcionando. Apenas la persona vuelve a la app, el aviso desaparece y el video vuelve solo.
Si la conexión está lenta
Sesium baja solo la calidad del video cuando la red lo necesita, para que la voz se siga escuchando bien (no tenés que hacer nada). Si la conexión está muy mala y bajar el video ya no alcanza, aparece un aviso que sugiere apagar el video con un botón Apagar video. Es una sugerencia: vos o el paciente deciden. Apagar el video prioriza el audio, que es lo que se transcribe. Como último recurso, si la conexión sigue muy inestable, Sesium pausa el envío de tu video para proteger el audio. Tu cámara no se apaga: sigue prendida y capturando, te seguís viendo en tu propio recuadro, la luz del dispositivo sigue encendida y el botón de cámara queda como estaba — lo único que se pausa es lo que sale hacia la otra persona. En ese momento salta una notificación breve en pantalla ("Tu conexión está inestable — pausamos el envío de tu video para proteger el audio. Se reanuda solo."), para que te enteres aunque la llamada esté mostrando otro aviso más urgente, como el de reconexión, y queda un aviso fijo arriba de la pantalla mientras dure (en computadora es una franja ámbar; en celular, una pastilla redondeada oscura). No tiene botón, porque no hay nada que prender. Cuando la conexión se recupera y se mantiene estable un rato, el envío se reanuda solo y el aviso desaparece. Apagar la cámara sigue siendo solo tuyo: Sesium nunca la apaga ni la prende por su cuenta.
Además, si la conexión de cualquiera de los dos se mantiene inestable más de medio minuto, aparece un aviso que dice de qué lado está el problema — "Tu conexión está inestable" o "La conexión de tu paciente está inestable" — en vez de un genérico "conexión lenta" que no te deja hacer nada con esa información. El aviso trae la salida a mano con un botón Apagar mi video, que ayuda en los dos casos (menos video viajando por el tramo que está sufriendo); si preferís seguir así, lo cerrás con la ✕. Es un aviso, no una acción automática: Sesium no apaga tu video por su cuenta.
Sesium no se guía sólo por lo que el navegador dice de la conexión: también mira cuánto video está viajando de verdad. Puede pasar que la conexión "figure bien" y sin embargo tu imagen esté llegando entrecortada del otro lado — ahí el aviso te lo dice con esas palabras ("Tu imagen llega entrecortada del otro lado. Apagar tu video prioriza el audio, que es lo que se transcribe."), porque eso es justo lo que vos no podés ver desde tu pantalla. Cuando el que llega entrecortado es el video del otro, el aviso lo dice igual de directo ("El video de tu paciente llega entrecortado. Podés apagar el tuyo para priorizar el audio.") y sin echarle la culpa a nadie: describe lo que está pasando, que es lo único que se puede saber desde tu lado. Este aviso también puede aparecer cuando sí está llegando video pero la imagen avanza a saltos: se queda quieta unos instantes y salta, una y otra vez — para vos es igual de difícil de seguir, así que se te avisa igual.
Hay un caso en el que el aviso no habla de la conexión: cuando la que dejó de entregar imagen es tu cámara, con el botón todavía en verde. (Si el sistema te la sacó del todo, el aviso es otro — el del botón ámbar, ver "Si el sistema te saca la cámara en el medio" más arriba.) A veces la cámara sigue prendida y lo que se traba es la entrega de cuadros: del otro lado dejan de verte sin que la red tenga nada que ver. Cuando Sesium detecta eso, el aviso te lo dice con esas palabras ("Tu cámara dejó de enviar imagen. No es la red: vuelve sola en cuanto se libere, y el audio no se corta, que es lo que se transcribe.") en vez de echarle la culpa a la conexión, y no te ofrece el botón de apagar el video: apagarlo no destraba una cámara trabada, y si vuelve sola mientras tanto, te habrías quedado sin imagen por un problema que ya no existía. Lo único que hacés con este aviso es leerlo y cerrarlo con la ✕. Como siempre, Sesium no apaga ni prende tu cámara por su cuenta: si querés apagarla, es con tu botón. Al paciente le puede pasar lo mismo con la suya, y ve exactamente el mismo aviso.
Del otro lado, el paciente ve el aviso de conexión de siempre. Es a propósito: desde su pantalla no hay forma de saber si tu imagen no llega porque se trabó tu cámara o porque la red se puso mala — lo único que él puede ver es que tu video no está llegando, así que eso es lo que se le dice.
Si el problema se va y vuelve a sostenerse un buen rato después de que cerraste el aviso, puede aparecer una segunda vez — porque a esa altura ya es información nueva, no la misma interrupción repetida. Como máximo son dos avisos por lado en toda la llamada, así que no te va a interrumpir cada vez que la red titile.
Todos estos avisos aparecen solo si hay alguien más en la llamada: hablan de cómo te está llegando la imagen del otro lado, así que mientras esperás sola en la sala no vas a ver ninguno. Si el paciente se va a mitad de la llamada, el aviso que estuviera en pantalla se guarda y vuelve a aparecer si él vuelve y el problema sigue.
Un caso aparte, que no es este: si estás en el celular y salís de la app, es el sistema operativo el que te corta la cámara. Ahí el aviso es otro (el del botón ámbar, más arriba) y la cámara vuelve al volver a la llamada.
En celular, estos avisos (señal mala, video pausado, reconectando…) aparecen como pastillas redondeadas oscuras arriba de la pantalla, sin tapar los controles. Si se juntan varios a la vez, se muestra el más reciente con un botón +N que despliega los demás; cada aviso desaparece solo cuando la situación que avisaba mejora.
Del otro lado, cuando es el paciente el que se queda sin video por su conexión, su recuadro te lo dice con todas las letras ("La conexión de {nombre} está inestable — su video vuelve en cuanto se estabilice") en vez de quedarse con la imagen congelada — así sabés que es la red, que su cámara sigue prendida y que no se colgó la llamada.
Si tenés el fondo virtual prendido y tu dispositivo está muy exigido, puede aparecer un aviso junto al botón de Configuración que sugiere apagarlo (Apagar fondo virtual) — el desenfoque consume bastante procesamiento, sobre todo en celular. Apagarlo suele mejorar la fluidez de la llamada antes de tener que llegar a apagar el video. Sesium también mira cuánto le cuesta el desenfoque a tu equipo mientras hablás: si tu cámara viene entregando muy pocos cuadros por segundo con el desenfoque puesto —lo que del otro lado se ve como un video entrecortado—, el aviso te lo dice con esas palabras ("El desenfoque está exigiendo demasiado a tu equipo y tu video se ve entrecortado del otro lado") y te ofrece Desactivar desenfoque. Podés ignorarlo con la X y seguir igual, y Sesium no apaga el desenfoque por su cuenta — el fondo es una decisión tuya (es lo que la otra persona ve de tu consultorio), así que sólo cambia si lo tocás vos. La única salvedad, en computadoras muy justas de procesador, está al final de esta sección.
Si lo cerraste y el desenfoque sigue frenando tu video varios minutos más, el aviso vuelve una segunda vez, y esa vez te dice lo que no podés ver desde tu pantalla: "Hace rato que tu imagen llega entrecortada del otro lado. El desenfoque es lo que la está frenando." Es a propósito: vos te seguís viendo perfecto en tu recuadro —tu computadora te muestra la imagen antes de mandarla—, así que el único que nota el problema es el que te está mirando. Son dos carteles como máximo en toda la llamada. Igual que los avisos de conexión, este cartel solo aparece si hay alguien más en la llamada: es un aviso sobre lo que la otra persona está viendo.
La salvedad, y sólo en computadoras muy justas de procesador: si tu equipo es de los más chicos que existen y el desenfoque le sigue frenando la imagen después del primer aviso, Sesium apaga el fondo por vos en lugar de mostrarte el segundo aviso, y te lo diga con una notificación breve que trae Volver a prender. Si la tocás, el fondo vuelve en el acto. En esas mismas computadoras, si después de que lo volvés a prender pasan unos diez minutos más con tu imagen todavía frenada y con alguien del otro lado mirándola, el fondo se apaga una segunda y última vez, con una notificación que te lo dice con todas las letras y el mismo Volver a prender. Nunca una tercera: a partir de ahí manda lo que elijas vos hasta el final de la llamada. Ese apagado vale sólo para esa llamada: tu elección de fondo se recuerda en ese dispositivo y la próxima vez arrancás con el fondo que elegiste. Es así porque el problema lo ve el otro y no vos, y porque en esos equipos seguir preguntando una tercera vez no ayuda a nadie: te quedás sin sesión mientras el aviso espera. En cualquier otra computadora o celular, el fondo no se apaga solo nunca.
La llamada se refuerza sola
Si la red de alguno de los dos se pone difícil, Sesium no se queda esperando a que la llamada se caiga: refuerza el camino por el que viaja el audio y el video, en dos pasos y sin que tengas que tocar nada. Primero busca una ruta más estable; si aun así la cosa no mejora, cambia a una vía preparada para conexiones malas, que aguanta bastante más pérdida antes de que se note.
Todo esto pasa en el medio de la llamada, sin cortarla. Lo único que vas a notar es que la imagen se acomoda un segundo y después se estabiliza. No hay nada que configurar ni ningún botón que tocar.
Según cómo esté configurado tu entorno, la llamada puede arrancar ya en el camino reforzado, sin pasar por los pasos anteriores. En ese caso no hay nada que notar: la llamada simplemente empieza así.
Lo importante: el cifrado se mantiene siempre, en los tres caminos. Reforzar la conexión no significa que la sesión viaje en claro ni que quede grabada en ningún lado: el audio y el video van cifrados y se procesan en tiempo real, sin almacenarse. Y si tu entorno tiene además el cifrado de extremo a extremo activo (lo de acá abajo) y el refuerzo no pudiera sostener esa capa, Sesium prefiere volver al camino anterior antes que seguir sin ella.
El número de seguridad
Según cómo esté configurado tu entorno, la llamada puede sumar además cifrado de extremo a extremo: una capa criptográfica en la que la clave la tienen solo los dos dispositivos, así que ni siquiera Sesium puede abrir el contenido.
Cuando esa capa está activa y la llamada está usando el camino reforzado, aparece un pequeño candado dentro de la píldora de estado, arriba a la izquierda. Tocalo y se abre una ventana con un número de seguridad: 30 dígitos agrupados de a cinco.
Ese número lo calculan los dos dispositivos por su cuenta, a partir de la clave secreta que comparten. Si vos y el paciente ven el mismo número, están hablando directamente entre ustedes y nadie se metió en el medio.
Para usarlo: abrí la ventana, leé el número en voz alta y pedile al paciente que abra el suyo y lo compare. Es un chequeo opcional, de treinta segundos, y cambia en cada llamada (no sirve anotarlo para la próxima).
Compartir pantalla y tus notas
Cuando compartís pantalla, Sesium esconde los paneles laterales — las notas, la preparación, la transcripción, Sesium IA y el chat. Lo que escribiste y pensaste sobre el paciente no tiene por qué verlo en un momento que no elegiste.
Solo hay un caso en el que no se esconde nada: cuando el navegador puede probar que estás compartiendo otra pestaña (por ejemplo un PDF o un estudio para mostrarle). Compartir una pantalla entera o una ventana no se puede distinguir —el navegador dice que es una ventana, no cuál—, así que ahí se esconden por las dudas. En Firefox y Safari tampoco existe esa prueba, así que siempre se esconden.
Si por error elegís la pestaña de la propia sesión, los paneles también se esconden: Sesium reconoce que estás compartiendo la pantalla donde están tus notas, y es justo el caso en el que el paciente los vería.
Y si a mitad del share cambiás de objetivo desde la barra del navegador ("Compartir esta pestaña en su lugar"), Sesium vuelve a decidir con el objetivo nuevo: si pasás a otra pestaña, los paneles vuelven; si pasás a la pestaña de la sesión o a una pantalla entera, se esconden. Antes la decisión quedaba fija desde el arranque hasta que cortabas el share.
Mientras están escondidos, sobre el video aparece un aviso con Mostrarlas: si estás seguro de que no se ven, es un toque. Esa decisión vale para ese momento y no queda guardada — el próximo share vuelve a esconderlas. Si cambiás de objetivo sin cortar el share, tu decisión de mostrarlas se mantiene: es la misma vez. Al terminar de compartir, todo vuelve como estaba.
Transcripción en vivo, notas e IA
La transcripción funciona igual que en una sesión grabada con la extensión: cada intervención aparece con quién habló y se va refinando en segundos. El detalle de cómo se identifica cada voz y los estados de cada frase está en Cómo funciona la transcripción en vivo.
Las notas que tomes durante la videollamada se escriben en el editor del panel Notas (con formato de texto y una marca de tiempo por renglón) y quedan asociadas a la sesión para verlas después en el Análisis de sesión. A diferencia de la extensión, acá las notas ya no se mezclan dentro de la transcripción: viven en su propio editor, y el enlace de tiempo de cada renglón te lleva al momento de la transcripción donde lo anotaste. Sobre las notas en general, ver Tomar notas mientras grabás.
Si entrás sin cámara
Si tu navegador no tiene cámara disponible (o el permiso de cámara falla) pero el micrófono sí funciona, Sesium te deja entrar solo con audio en vez de bloquearte del todo — vas a ver el aviso "No detectamos cámara disponible — vas a entrar solo con audio". La transcripción funciona igual. Podés activar la cámara más adelante desde los controles de la sesión si el problema se resuelve.
Si volvés a entrar a una sesión interrumpida
Si la videollamada se cortó y la sesión quedó interrumpida, al volver a abrir el link dentro de la hora siguiente a lo último que se grabó, Sesium la retoma sola. Si mientras tanto ya se usaron todas las sesiones grabadas del período, puede que no la reabra: en ese caso te muestra el aviso del límite del plan y un botón para volver.
Si retomás una sesión y no carga el historial
Cuando volvés a entrar a una sesión que ya venía grabada (la retomaste desde el Análisis de sesión, o entrás desde otro dispositivo), Sesium primero trae lo ya transcrito para que lo nuevo continúe justo después. Si esa carga falla, en la antesala vas a ver el aviso "No pudimos cargar el historial de esta sesión" y el botón "Comenzar" queda deshabilitado, con un "Reintentar" al lado.
Es a propósito: si arrancara igual, la parte nueva se escribiría encima de lo ya grabado y la conversación quedaría mezclada. Tocá "Reintentar" (o recargá la página) y, cuando el historial cargue, el botón se habilita solo. Una sesión nueva nunca muestra este aviso, porque no hay nada previo que recuperar.
Si no escuchás al paciente al entrar
En algunos celulares (sobre todo iOS, después de una llamada entrante u otra interrupción), el navegador bloquea el audio automático por seguridad. Si ves un botón "Tocá para activar el sonido" sobre el video, tocalo una vez y el audio arranca. El video y la transcripción siguen funcionando igual mientras tanto.
Esto también puede pasar en el medio de la sesión: si entra una llamada telefónica, o cerrás la tapa de la computadora, el navegador puede dejar el video pausado al volver. Sesium lo reanuda solo apenas volvés a la app; si el navegador no lo permite sin que toques algo, vuelve a aparecer ese mismo botón.
Indicador de conexión y reconexión
Sesium muestra el estado de la conexión (Excelente, Buena, Débil, Inestable o Perdida) con unas barritas de señal dentro de la píldora de estado de arriba (la misma que muestra el tiempo de sesión y el nombre del paciente). Pasá el mouse o tocá las barritas para ver el estado en palabras. Si la conexión con el servidor se corta un momento, vas a ver un aviso: Reconectando… la sesión sigue grabando. No tenés que hacer nada; cuando vuelve, sigue sola.
Si el video de un participante se corta un instante mientras reconecta, Sesium no lo deja en pantalla vacía: mantiene la última imagen (levemente desenfocada) con la etiqueta "Reconectando…" encima, y en cuanto vuelve la señal se ve nítido de nuevo.
Si la conexión con el paciente se corta y Sesium no logra reconectar después de varios intentos, te muestra un aviso con un botón Reintentar. El aviso dice qué pasó exactamente: "No se pudo conectar con el paciente: el enlace nunca llegó a establecerse" cuando la conexión no llegó a armarse (suele ser un firewall o una red que bloquea), o "No se pudo reconectar con el paciente: el enlace se cayó demasiadas veces seguidas" cuando sí funcionaba y se cayó una y otra vez (típico de una señal inestable). Igual no queda ahí: si tu dispositivo cambia de red (por ejemplo, del WiFi a los datos móviles) o la señal vuelve, Sesium reintenta la conexión solo, sin que toques nada. El botón queda como atajo si querés forzarlo antes.
Si el paciente tiene un teléfono cargado en su ficha, junto a Reintentar aparece también un botón Llamar por teléfono: te marca directo con el número que ya tenés guardado, para avisarle o seguir la consulta mientras la videollamada se recupera. Si no cargaste un teléfono, solo ves Reintentar.
Si tu sesión de Sesium vence en el medio
Por seguridad, tu acceso a Sesium caduca cada cierto tiempo y hay que volver a entrar. Si eso cae justo en medio de una videollamada, la llamada no se corta: seguís viendo y escuchando al paciente, y él a vos. Lo que aparece es un aviso arriba de la pantalla que dice Tu sesión de Sesium venció, con un botón Volver a entrar que abre el ingreso en una pestaña nueva — a propósito, para no tocar la pestaña donde está la llamada. Cuando terminás de entrar ahí y volvés a la pestaña de la llamada, el aviso se cierra solo en unos segundos y seguís como si nada — no hace falta recargar. Mientras tanto la llamada sigue funcionando: el chat y la admisión de tu paciente si se desconecta y vuelve a golpear la puerta. Si se corta la red, la llamada suele reconectarse sola igual, pero mientras no vuelvas a entrar no está garantizado: cuanto más tiempo pase, menos margen hay. Tené en cuenta que tenés que entrar con tu cuenta: si en la otra pestaña entrás con otra, el aviso te lo dice (Entraste con otra cuenta; volvé a entrar con la tuya) y la llamada sigue como estaba.
El aviso no te bloquea: los controles de siempre (micrófono, cámara, Finalizar) siguen funcionando por debajo, así que podés terminar la sesión normalmente si preferís no interrumpir la consulta.
Cierre automático por inactividad
Si Sesium no detecta actividad ni voz durante varios minutos, te muestra una ventana ¿Seguís ahí? con una cuenta regresiva. Si no respondés, finaliza la sesión sola para no consumir tiempo de más (y en ese caso va directo al procesamiento, sin las preguntas de verificación). Tenés dos botones: Seguir grabando (para quedarte) o Finalizar ahora.
La voz cuenta como actividad, incluso cuando no hay transcripción en vivo. Sesium escucha el nivel de tu micrófono y además sabe cuándo está hablando la otra persona, así que una conversación en curso mantiene la sesión viva sola, sin que nadie tenga que tocar el mouse. Esto importa sobre todo en el modo varios participantes, donde la transcripción en vivo está apagada a propósito: antes, con dos personas conversando frente a la cámara, el aviso podía saltar igual en medio de la consulta. Y si hablás con el aviso ya abierto, se cierra solo — no hace falta tocar Seguir grabando.
El aviso suena. Al abrirse se escucha una campanita, y otra más corta cuando quedan los últimos segundos de la cuenta regresiva, así te enterás aunque tengas la llamada en otra pestaña o en segundo plano. Suena por la salida de audio que elegiste para la sesión, igual que el tono de prueba de la antesala.
Finalizar la sesión
Cuando termina la consulta, tocá Finalizar. Sesium te pide confirmar con la ventana ¿Finalizar la sesión?, que te avisa que la sesión va a quedar guardada con su duración y va a empezar a procesarse. Confirmá para cerrarla, o elegí Seguir grabando para volver a la videollamada sin cerrar.
Las preguntas de verificación
Apenas confirmás, la cámara se apaga y aparece la pantalla "Analizando la transcripción…". Ahí Sesium repasa lo transcripto y, si tiene dudas sobre alguna palabra o nombre puntual (un nombre propio, una medicación, un término que pudo haber escuchado mal), te muestra unas pocas preguntas cortas bajo el título "Confirmemos lo que entendí" — igual que al finalizar una sesión con la extensión.
Cada pregunta te muestra el fragmento de la conversación con la frase en duda resaltada, y opciones para elegir. Si ninguna opción es correcta, elegí Otra respuesta y escribí la aclaración. Con tu respuesta, Sesium corrige esa frase y todas las demás veces que ese mismo error aparece en la transcripción. También podés tocar Saltar esta pregunta para pasar a la siguiente, o Cerrar sin responder para ir directo al procesamiento.
Si Sesium ya corrigió solo algunos errores evidentes, te lo avisa arriba de la primera pregunta (por ejemplo, "Se corrigieron 2 líneas automáticamente") y podés tocar Ver para revisar cada corrección.
Si Sesium no tiene ninguna duda (o la sesión fue muy corta), no ves preguntas: pasa directo al procesamiento.
Si no las respondiste, no se pierden: la próxima vez que abras el Análisis de sesión de esa sesión, Sesium te las vuelve a mostrar en una ventana, con una línea que explica por qué aparecen. Si las contestás y alguna respuesta corrige la transcripción, la sesión se vuelve a procesar con esas correcciones (vas a ver el estado "procesando" unos minutos). Si tocás No, gracias (no volver a mostrar), no vuelven a aparecer para esa sesión, en ningún dispositivo. Si cerrás la ventana con la X (o con Esc, o tocando afuera), vuelve a ofrecerse la próxima vez.
Después de finalizar
Al terminar (con o sin preguntas), en unos segundos vas a poder ver el Análisis de sesión con el resumen, las frases clave, tus notas y la transcripción completa — igual que cualquier sesión grabada. Del lado del paciente, cuando salís o cuando él toca salir, ve un mensaje de que la sesión terminó y puede cerrar la ventana.
Si tu siguiente paciente ya está esperando
Si usás la Agenda y este aviso está disponible en tu cuenta, durante la videollamada aparece un cartel chico arriba a la derecha del video (en el celular, debajo de la píldora de arriba) cuando el paciente de tu siguiente turno ya abrió su link y está en la sala de espera: «Ana Pérez ya está en la sala de espera — Su turno es a las 15:00».
- No interrumpe nada: no pausa la llamada, no le avisa al paciente que está con vos y no tapa los controles ni los paneles. Si la llamada está mostrando un aviso propio (por ejemplo, que se está reconectando), el cartel se esconde hasta que ese aviso se va.
- Al terminar esta sesión, abrir directamente la llamada con…: si marcás la casilla, cuando toques Finalizar pasás directo a la videollamada con ese paciente. La sesión que terminó se sigue procesando como siempre y la encontrás en la pestaña de Sesium desde la que abriste la llamada. Si cambiás de idea, desmarcá la casilla; con la casilla marcada, la ✕ solo esconde el cartel y lo elegido sigue en pie. Si la sesión se cierra sola (por inactividad), no se abre la llamada siguiente.
- ✕ (con la casilla sin marcar): lo cerrás y no vuelve a aparecer por ese turno.
El aviso se basa en el link permanente del paciente (el de la sala de espera que no cambia) y en los turnos de tu Agenda: si el paciente entró con un link de una sola sesión, o no tiene un turno cargado para dentro de la próxima hora, el cartel no aparece. Tarda hasta medio minuto en mostrarse.
Compartir pantalla
Tanto vos como el paciente pueden compartir pantalla en cualquier momento de la sesión — por ejemplo, para mostrar un material, un test o un dibujo. Tocá el botón de compartir pantalla en la barra de controles, elegí qué querés compartir (una ventana, una pestaña o toda la pantalla) en la ventana que abre el navegador, y listo: la otra persona ve tu pantalla en grande y tu cámara en una miniatura, así no deja de verte la cara mientras presentás. El paciente puede compartir la suya de la misma forma, sin necesitar ningún permiso de tu parte.
Mientras alguien comparte, en la vista Foco la pantalla ocupa el lugar principal y la cámara de quien comparte aparece como una miniatura arriba a la derecha (tu propio video sigue abajo a la derecha). Esa miniatura se mueve igual que la tuya: arrastrala a la esquina que quieras y Sesium la recuerda para las próximas llamadas. Si la soltás encima de tu propio video, las dos intercambian de esquina — nunca se tapan. Tocar la miniatura la pone en grande y manda la pantalla a miniatura; volvé a tocar la pantalla para invertirlo.
En tu propio recuadro seguís viendo tu cámara (con la leyenda "Compartiendo pantalla"), no lo que estás compartiendo — para saber qué ve el otro, mirá la barra que muestra tu navegador. Y el botón de cámara funciona como siempre mientras compartís: si la apagás, la otra persona ve tu pantalla y el recuadro de "cámara apagada" en la miniatura.
Para dejar de compartir, tocá el mismo botón de nuevo o usá el aviso "Dejar de compartir" que muestra tu propio navegador — la pantalla desaparece de la llamada y tu cámara vuelve al lugar principal, tal como estaba (prendida o apagada). El audio de tu micrófono sigue funcionando igual mientras compartís; el sonido de la pantalla que compartís no se envía ni se transcribe.
Chat de texto con el paciente
Además del video, tenés un chat de texto para mandarle mensajes cortos al paciente (o a los demás participantes) sin interrumpir la conversación — útil para pasar un link o una aclaración puntual. En computadora tiene su propio botón Chat en la barra de controles (aparte de Paneles): tocalo y se abre una ventana flotante chica, por encima del video y sin ocupar una columna. La ventana es tuya: movela arrastrándola desde su encabezado si te tapa algo (por ejemplo tu propia cámara) y cambiale el tamaño desde su esquina inferior derecha; Sesium recuerda dónde y de qué tamaño la dejaste para las próximas llamadas. Si no la moviste nunca, aparece abajo a la derecha, arriba de la barra de controles. Se cierra con la ✕ de su encabezado o con la tecla Esc — el video sigue viéndose todo el tiempo detrás. Si en ese momento tenés abierto un cartel de confirmación (por ejemplo el de "¿Enviar este mensaje?"), Esc cierra solo ese cartel y la ventana del chat queda abierta con lo que estabas escribiendo. En pantallas chicas sigue viviendo dentro del panel, en el destino Chats, en la sub-pestaña con el nombre del paciente (p.ej. "Belén"). Para que no lo confundas con Sesium IA: el encabezado de este chat siempre muestra el nombre del paciente (con su avatar de iniciales), el campo para escribir arranca como un botón "Escribir a {nombre}…" — tocalo para abrir el campo de texto — y debajo del campo hay una leyenda fija: "{nombre} ve estos mensajes". Sesium IA, en cambio, está marcado como "Privado" en su encabezado, su campo siempre está listo para escribir y debajo lleva la leyenda fija "Privado — solo vos lo ves"; además cada respuesta de la IA aparece con el logo de Sesium al lado (es el asistente). Arranca cerrado; si llega un mensaje nuevo mientras está cerrado, aparece un contador de no leídos —sobre el botón Chat en computadora, o sobre el botón del panel o del "···" en celular— que se borra apenas lo abrís, y suena un pop corto para avisarte (como máximo uno por segundo, para que una ráfaga de mensajes no sea molesta).
Adjuntar un archivo
Junto al campo de texto hay un botón con forma de clip: tocalo para elegir un archivo de tu dispositivo y adjuntarlo al chat con el paciente. Podés adjuntar imágenes (JPEG, PNG, WEBP, GIF), PDF, TXT, Word y Excel, hasta 10 MB por archivo. El paciente puede adjuntar de la misma forma desde su propio chat. Mientras sube, el clip queda deshabilitado y aparece un aviso breve ("Subiendo archivo…"); una vez subido, el archivo queda listo como una tarjeta con su nombre y tamaño, que podés quitar con la × antes de enviar o mandar junto con un comentario (o solo, sin texto). En la burbuja del chat, tocar la tarjeta del adjunto lo descarga: las imágenes se ven directamente ahí mismo, y el resto de los archivos se abren en una pestaña nueva. Si elegís un archivo de un tipo no permitido o que supera los 10 MB, un mensaje te lo dice antes de intentar subirlo.
Confirmación antes de mandar cada mensaje
Para que nunca se te escape un mensaje sin querer (por ejemplo, algo que en realidad era para Sesium IA), cada vez que tocás enviar en el chat con el paciente aparece una ventana en el centro de la pantalla, por encima de todo, con el texto que estás por mandar y dos botones: "Enviar a {nombre}" (lo manda) o "Cancelar" (cierra la ventana y deja el texto en el campo para editarlo). Esta ventana tiene un tilde "No volver a preguntar en esta llamada": si lo activás y confirmás, no te vuelve a preguntar por el resto de esa videollamada — pero cada llamada nueva vuelve a preguntar desde el principio, a propósito, para que la protección nunca quede apagada del todo. Por seguridad, la tecla Enter no confirma el envío (solo lo hace tocar o hacer clic en "Enviar a {nombre}") — así el mismo Enter con el que escribís no manda el mensaje sin que lo hayas leído.
Borrar un mensaje que ya enviaste
Podés borrar un mensaje tuyo (tanto vos como el paciente pueden borrar los propios, no los del otro). En computadora, pasá el mouse por encima de tu mensaje y aparece una × al costado para borrarlo; en celular, mantené el dedo apretado sobre tu mensaje (medio segundo) para seleccionarlo y elegí Eliminar en la barra de acciones que aparece debajo (también podés Copiar el texto desde ahí).